Camino del símbolo

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Artículos publicados en la revista ENTRETO2 VALDIZARBE  de Puente la Reina, sobre Simbolismo

Control de música

Sumario:

El Crismón de Santiago - Puente la Reina  (Por Sandra Goldáraz)

Símbolos en Navarra - El camino interior  (Por Carlos Galindo)

Leyenda de las portadas de las ermitas Eunate y Olcoz  (Por Carlos Galindo

El misterio del Belén  (Por Carlos Galindo)

El Ajedrez  (Por Carlos Galindo)

Alí Babá y las 40 Razones  (Por Carlos Galindo)

San Jorge y el Dragón  (Por Carlos Galindo)

 

Publicado en Octubre 2007

Interpretados los símbolos del Crismón de la iglesia de Santiago

 

Carlos Galindo, investigador y buscador de símbolos explica su interpretación en el libro “El crismón de Jacobus y el fin de los tiempos”

Sumario: ¿Es posible que los antiguos maestros canteros nos trasmitiesen mensajes por medio de símbolos?

No fue una casualidad que Carlos Galindo, pamplonés, investigador y buscador insaciable, encontrara en una visita a Puente la Reina el crismón de la puerta oeste de la iglesia de Santiago. Quizás fuese algo que tenía que suceder, pero sin duda su encuentro le llevó a sumergirse en la interpretación de unos símbolos que fueron labrados durante el siglo XII por algún maestro cantero, con la intención de que alguien algún día los interpretara.

Han pasado ocho años desde que, Carlos Galindo, encontrara el Crismón en la Iglesia de Santiago. Un encuentro que le llevó a investigar una serie de elementos, o mejor dicho, símbolos, plasmados años después en su libro “El crismón de Jacobus y el Fin de los tiempos”.

Para entender tal interpretación, Carlos comienza explicándonos la utilización y manipulación que a lo largo de la historia de la humanidad y en nombre de las religiones, los hombres han hecho de muchos movimientos ideológicos, como el cristiano, con el único beneficio de mantener el poder y la ambición.

Son muchas las cosas que hemos aceptado oficialmente por la historia, pero cada vez surgen con más fuerza voces que ponen en tela de juicio hechos que durante siglos han sido oficialmente aceptados.

Para comprender todo lo que Carlos nos va a mostrar, debemos abrir nuestra mente, y comprender que más allá del lenguaje que utilicemos para trasmitir ideas, está la esencia de lo que decimos.

“Dependiendo de la época en la que nos encontremos es más que evidente el cambio en el tipo de lenguaje utilizado. Por ello debemos entender que los textos del antiguo testamento utilizan un lenguaje marcado por la era que les tocó vivir, la era de Aries. Una era regida por Marte, “Dios de la guerra”, en la que existía un culto a un Dios llamado “Dios de los ejércitos” utilizando por ello un lenguaje guerrero. Con la entrada después de la era de piscis, aparece un nuevo movimiento con un nuevo lenguaje muy acorde con la era que se inicia. Es el movimiento Cristiano, el cual utiliza un lenguaje que hace constante referencia a los peces y al mar. Piscis al igual que el símbolo utilizado por los primeros cristianos se representa con dos peces nadando en direcciones opuestas, en un intento por conciliar la dualidad del ser humano, lo espiritual y lo material. En la era de Aries, esta dualidad está en guerra, y es por ello que el lenguaje utilizado en el antiguo testamento es guerrero, de la no aceptación de la otra mitad.

El movimiento cristiano nace para conciliar tal dualidad. Se trata de un intento más de los muchos que ha habido en la historia de la Humanidad de rescatar la filosofía Original, la piedra filosofal, la auténtica verdad del Ser Humano. Los judíos ya tenían ese conocimiento, pero la ambición por el poder y el control, hace que se interpreten los textos contra el ser humano, apareciendo por ello el Cristianismo. Un movimiento que nos hablaba y sigue hablando de que todos somos hijos de Dios únicos.

Ante este nuevo movimiento liberador, muchos cristianos fueron eliminados por dirigentes o emperadores llenos de temor y miedo por perder su poder. Pero fue en el siglo IV cuando Constantino El Grande, decide impulsar el Cristianismo, utilizándolo como herramienta para conseguir la deseada unidad del imperio romano. Convocó el Concilio de Nicea eliminando dos pilares básicos del cristianismo: sacaron la divinidad fuera del ser humano, personalizándolo en Jesús de Nazaret, y eliminaron la reencarnación.

Se eliminan más de 100 evangelios, dejando únicamente cuatro: los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. De este modo cambia todo el concepto del movimiento cristiano, pasando del maravilloso concepto de que todos somos hijos únicos de Dios, a haber un único hijo de Dios. Pero además, sin la reencarnación, se introduce el miedo y el sometimiento.

De este modo se crea la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, quedando el movimiento cristiano subyugado al poder de la ambición del hombre, ambición que continúa hasta hoy, convirtiéndose en un movimiento opresor en vez de ser liberador.

Un movimiento que aunque ha sido manipulado, ha conseguido mantener la letra y  sobre todo los símbolos, los cuales siguen trasmitiendo la verdad de un movimiento que durante siglos ha sido manipulado”, nos cuenta Carlos.

El crismón de la iglesia de Santiago

Los edificios religiosos además de ser lugares de recogimiento, que transmiten paz y tranquilidad, han sido y son soportes de mensajes que sólo los grandes maestros canteros han sabido plasmar a través de sus piedras. Mensajes, que como nos cuenta Carlos, a veces sólo pueden ser interpretados por personas cuya mente y espíritu están abiertos a tal interpretación, siendo capaces de comprender los mensajes plasmados con el único objetivo de que no se perdiera esa filosofía original, ese conocimiento que nos trasmitieron los primeros cristianos, y que anteriormente ya lo hicieran los egipcios, griegos, etc...

Muchas personas plasmaron por medio de símbolos a través de la pintura, la escultura, la arquitectura e incluso la música, mensajes todavía hoy por descifrar. Personas como los grandes maestros canteros, quienes por medio de un elemento tan perdurable como la piedra, plasmaron sus ideas, y mensajes a través de muchos de nuestros edificios románicos y góticos.

Uno de esos mensajes que un maestro cantero medieval decidió plasmar en el Crismón de la puerta norte de la iglesia de Santiago, es el que Carlos Galindo ha interpretado y ha plasmado en su libro, el cual se encuentra actualmente agotado.

“Lo primero que me sorprendió de la iglesia de Santiago fue el candado que se encuentra esculpido en una piedra que se encuentra en la parte superior derecha de la portada principal. Es un símbolo que intuitivamente me llevó a pensar que en ese edificio se albergaba algo importante. Mi sorpresa fue cuando descubrí el crismón (símbolo de Cristo, y quizás el más positivo del cristianismo, habitualmente colocado sobre la puerta principal de la iglesia como signo de lugar sagrado y protegido), de la puerta oeste de la iglesia de Santiago. Me sorprendió su gran tamaño, pero fue sin duda uno de los símbolos que lo componen, lo que despertó mi interés. En el lugar en el que debería estar una alfa, se encuentra una S y una T enlazadas, letras que se utilizan para representar a Saturno. Así que comencé a analizar el resto de los símbolos con una visión astrológica. A la derecha de saturno se encuentra el símbolo de Aries invertido, arriba la P (rho) con un palito cruzado tal y como se representa a Plutón en muchos libros de astrología, y abajo una S, letra que simboliza a la serpiente enroscada en el árbol de la vida, la sabiduría y también el Espíritu, pero desde el punto de vista astrológico debía de ser el Sol. La composición de estos cuatro planetas me llevó a pensar en una cruz cósmica, una alineación planetaria en cruz, así que una vez en casa metí los datos en el ordenador para saber si había una fecha en la que se produjera esta alineación planetaria. Mi sorpresa fue cuando el programa me indicó que esta alineación se producirá el 30 de junio de 2011.

Los Crismones nos hablan de un ciclo, de un principio y un final, Alfa ( principio) y Omega (final), así que no es difícil interpretar que lo que nos indica el crismón de la puerta oeste de la iglesia de Santiago es el final de un ciclo y el inicio de otro. La era de Piscis está finalizando, dando paso a la era de acuario, una era que posiblemente nos muestre una nueva forma de pensar, un cambio de conciencia que tendrá lugar en la fecha ya mencionada”, explica Carlos.

Esta es sin duda la gran  atracción de la interpretación de los símbolos, la cual se encuentra en primer lugar en descubrirlos, para después poder disfrutar perdiéndonos entre los datos que emanan de su descubrimiento. Interpretaciones plasmadas en este artículo que esperamos que sirvan como reflexión. 

Para más información :www.caminodelsimbolo.com

Sandra Goldaraz

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SÍMBOLOS EN NAVARRA

El camino interior

Publicado en Noviembre 2007

 

Es evidente que Valdizarbe es una zona rica en simbolismo, no en vano fue la tierra elegida por los Templarios para establecer en ella su mayor encomienda como centro gestor de sus actividades en el Reino de Navarra. La historia nos recuerda que Alfonso el Batallador, fundador de la ciudad de Puente la Reina, legó el Reino en testamento a Templarios, Hospitalarios y a la Orden del Santo Sepulcro; testamento que no llegó a ejecutarse debido a la oposición de la noblezas Navarra y Aragonesa. A cambio de su renuncia, las órdenes antedichas recibieron tierras donde instalaron sus encomiendas y la mayor parte de ellas, cuando menos las más importantes, estuvieron en la Navarra Media y especialmente en Valdizarbe.

A partir de aquí, poco nos puede ayudar la historia, puesto que en 1307, Felipe IV de Francia ordenó la detención de los miembros más importantes del Temple, dando lugar a un proceso que culminó con la extinción de la Orden y la ejecución en la hoguera de su último gran Maestre en 1318. A lo largo de este período, la persecución de la orden del Temple sobre todo en  Francia y en Navarra fue enconada, ya que en 1307 Felipe IV era también rey de Navarra, pasando el trono ese mismo año, a manos de su hijo Luís Hutín. Cada vez que en la historia se da un vuelco de esta índole, cantidad de documentación suele desaparecer convenientemente y este suceso que relatamos no fue la excepción.

Aunque la historia oficial quede coja y manca, la verdad, siempre encuentra resquicios por los que perpetuarse y manifestarse y es ahí donde la toponímia, las leyendas, los símbolos y las tradiciones tienen su lugar de preferencia. 

La intención de este artículo, no es la de tratar sobre la orden del Temple, sino la de servir de cabecera a una serie de artículos sobre los símbolos y su propósito, sección que la redacción de ENTRETO2 inicia hoy aquí y ha tenido la gentileza de permitirme presentar. Sin embargo, al encarar los símbolos, es inevitable tener en cuenta a sus creadores. Con esto no quiero decir que todos los símbolos que encontremos en Valdizarbe tengan su origen en el Temple, pues a mi juicio, el Temple es solo la punta de iceberg de un movimiento espiritual que revolucionó la Edad Media, sacándola del oscurantismo en el que se hallaba inmersa. A dicho movimiento pertenece además del Temple, las cofradías de canteros, diversas ordenes religiosas, algunos monarcas y nobles, los Cataros, Sufíes, Cabalistas Judíos y no Judíos, Alquimistas y un sin fin de anónimos.

Por otro lado, encontraremos símbolos muy anteriores a la Edad Media y podremos comprobar cómo unos y otros se entremezclan y  amalgaman con el propósito de revelar al que tenga “ojos para ver” cuál es el sentido de su vida y cuál su relación con el Creador.

El símbolo trata de expresar en el mundo físico, un arquetipo de naturaleza mental y espiritual. Como es imposible definir el mundo de lo ilimitado por definición, se recurre a las formas conocidas y cotidianas para explicar por medio de analogías, lo comprendido en el interior. Esta es la naturaleza del símbolo, las parábolas, leyendas, mitos etc. Y es lo que se ha de tener en cuenta a la hora de su interpretación.

El propósito del símbolo no es otro que el de inducir al ser humano a la meditación, a la búsqueda de su propio interior donde se halla toda Sabiduría, podríamos decir que el símbolo te invita a recordar quién eres.

El símbolo siempre tiene diversos niveles de interpretación a partir del literal o evidente y alcanzar niveles más o menos profundos, depende de distintos factores y el principal es tu deseo de saber, tu curiosidad. Cierto que para interpretar racionalmente la mayoría de ellos, hace falta tener conocimientos de distintas materias, pero no es menos cierto que los datos que necesites aparecerán ante ti como por arte de magia, si tu deseo de saber es lo suficientemente intenso.

El símbolo se dirige primero a nuestro hemisferio derecho puesto que es precisamente el analógico y es ahí donde capta nuestra atención. Es en la niñez cuando más abiertos estamos al símbolo, ya que hasta los siete años, el niño funciona más de hemisferio derecho que de izquierdo y es la época en la que mostramos fascinación por cuentos y leyendas, que no son otra cosa que símbolos relacionados construyendo una historia.

Para interpretarlos racionalmente, se necesita experiencia y conocimientos y por ello resulta lógico que hasta la madurez, no seamos capaces de interpretar; pero si para entonces hemos perdido la inocencia y curiosidad del niño, ni siquiera llamarán nuestra atención.

Dicho todo esto, es obvio que hacer una especie de  diccionario de símbolos, iría contra su carácter y llevaría a interpretaciones rígidas, cuando el símbolo es absolutamente flexible y unificador. No obstante deseo ofrecerte amigo lector, algunas claves básicas que espero te sean de utilidad.

Los cuatro elementos:

Los cuatro elementos simbólicos: Fuego, Tierra, Agua y Aire, representan a la Divinidad en acción. El fuego es la pasión, el motor que nos mueve. La Tierra es el escenario, la materia, la madre. El agua representa la vida. El agua conlleva en el ser humano, la connotación de las emociones. El Aire es representación del Espíritu y el Espíritu es a su vez la razón de ser o propósito de la creación. Como a cada manifestación corresponde un propósito o espíritu, puesto que todo en la creación responde a un por qué y a un para qué, los antiguos representaban los cuatro elementos, con sus espíritus elementales. Para el fuego la salamandra, para la tierra el gnomo, elfo o duende. Para el agua, las ondinas, sirenas etc. y para el aire las hadas. Digo las hadas pero debiera de decir las Alas, puesto que cada vez que se muestran alas, como en Ángeles, Águilas, aves diversas o monstruos alados, dichas alas son una alusión al Espíritu.

A veces están representados los elementos, mediante los signos astrológicos correspondientes.

Bestias y Dragones:

Toda energía tiene dos polos y la energía de las energías es en su polo positivo el amor y en su polo negativo el temor.

Las bestias representan el polo del temor. La palabra bestia la define el diccionario como animal de cuatro patas y a poco que profundices, te darás cuenta de que todos nuestros temores se asientan sobre nuestra herencia animal de instinto de supervivencia.

El Dragón es el rey de las bestias, puesto que conlleva en sí mismo los cuatro elementos, escupe fuego, tiene alas, es reptil y también anfibio.

Frutos y vegetales:

En general, hablan de la fertilidad y la vida. Al hablar de fertilidad, recordar que hablamos de fertilidad espiritual, al igual que en la parábola del sembrador.

Cuanto más conozcas y medites sobre la fruta o el vegetal representado, más lejos llegarás en su interpretación. Por ejemplo, la granada es una de las frutas que más aparecen en el simbolismo y en síntesis se interpreta como amor y fertilidad. Ciertamente, pero si piensas en las características de la granada, tal como que su piel es amarga y su fruto dulce, que el color del fruto es color rubí y su forma prismática etc. Los niveles de interpretación te llevarán más y más lejos.

Como no me queda más espacio, tengo que terminar aquí este artículo. En próximos números, seguiremos escarbando en el fascinante mundo del símbolo. En el siguiente número, trataremos de interpretar la leyenda de la construcción de las puertas de Eunate y Olcoz.

Deseamos animar a los lectores a que nos envíen cuentos, leyendas o símbolos que tengan interés en interpretar y lo hagan al siguiente correo electrónico:  info@caminodelsimbolo.com

Carlos Galindo

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La leyenda de las portadas Eunate - Olcoz

Publicada en Diciembre 2008

 

 Hoy trataremos de descifrar el significado de la popular leyenda de la construcción de las portadas de Eunate y Olcoz.

Comencemos con el relato de la misma. 

Iniciadas las obras de Eunate. el maestro encargado de tallar el pórtico ha de ausentarse. Las obras continúan sin él. Terminadas las obras, sigue faltando el pórtico y el maestro no ha regresado. Los monjes recurren a un gigante (hijo y nieto de canteros) que vive en las Nekeas. El gigante, poseedor de poderes mágicos, concluye la puerta en tres días. Regresa el maestro ausente y se  queja ante el abad de que hayan usurpado su obra. El abad, emplaza al maestro a levantar otra portada igual a la del gigante y en el mismo plazo de tres días.

Desesperado ante la imposibilidad de cumplir con el plazo, va meditando  por el bosque y topa con una Lamia del nacedero del Nekeas. La Lamia se compadece de él y le revela el secreto mágico que resolverá su problema.

Ha de esperar junto al río Robo hasta que vea llegar una gran serpiente que cada noche de San Juan acude para bañarse ritualmente. Antes de zambullirse, el reptil deposita en la orilla una piedra que trae en su boca. Es la piedra de la Luna. Ha de llenar un cáliz de oro con el agua fecundante del Nekeas, introducir en él la piedra y esperar  a que la luna alcance su orto. Debe obrar sin que tiemble su mano. En este momento, descubre el poder sinérgico de la piedra, el agua y el cáliz. La luz lunar en la noche de su máximo poder, obra el prodigio. Al instante, los caracteres de la portada de Eunate se reproducen en la puerta toscamente labrada que el maestro había situado previamente frente a la realizada por el gigante.

La emoción del instante hace temblar su mano y provoca alguna pequeña diferencia. La labor de espejo de esta fusión de elementos (luna, piedra, cáliz y agua) realiza el milagro reproduciendo la puerta, solo que invertida.

Al día siguiente, el viejo gigante encuentra la nueva portada delante de la suya y enojado por haber sido copiado y encima defectuosamente,  le atiza tal patada a la nueva portada que ésta sale volando hasta Olcoz y allí permanece hasta hoy.

Hasta aquí la leyenda. Vayamos con la interpretación de los símbolos más relevantes.

Para interpretar es necesario abrir la mente, despejarla de ideas preconcebidas (meditar), estudiar cada uno de los elementos simbólicos relevantes en la historia y establecer la analogía entre la expresión física o evidente de cada uno de ellos y la idea de índole espiritual o mental a la que aluden. Se ha de tener en cuenta que la historia en sí, no tiene más importancia que la de servir de soporte para amalgamar los diferentes símbolos.

El Maestro cantero: Representa al ser humano que se inicia en los misterios de la vida en cuya creación estuvo “ausente” (inconsciente), a pesar de ser él mismo, “templo” del espíritu. Por lo tanto, es el encargado de tallar la “puerta de entrada al templo del espíritu” En definitiva, nos habla de las claves para acceder al interior de nosotros mismos y descubrir lo que de verdad somos.

El Gigante: Representa al ser humano ya realizado, por eso es considerado como “Gigante” entre los hombres. Es descendiente de otros iniciados, con lo cual hace referencia a la “Antigua tradición iniciática”

Tres días: Referencia a las tres fases alquímicas de transformación o evolución de la conciencia del ser humano. La Nigredo (negra) o fase de oscuridad, la Albedo (blanca) o fase de iluminación y la Rubedo (roja) o fase de realización.

La Lamia: Las Lamias en la mitología vasca, eran seres alados femeninos, con pies de pato, generalmente asociados a ríos, fuentes y arroyos, como guardianas del destino de los hombres. Las Lamias eran en tierras vascas, era lo que las Hadas en otras culturas, hasta que la iglesia católica con el fin de hacer desaparecer el mito, las identificó como seres malignos. Los antiguos sabían perfectamente que detrás de cada manifestación en el mundo material, hay un espíritu o propósito y a dicho espíritu se le representaba con forma de animal o humana.  El agua simboliza la vida, por tanto las lamias o hadas, representan el espíritu o propósito de la vida, de ahí su relación con el destino. No olvidar que la palabra hada, proviene del latín fata que a su vez deriva de fatum (destino). Con la implantación del cristianismo, las hadas fueron sustituidas por Ángeles.

El secreto mágico: El secreto contiene varios elementos que pasamos a detallar:

La serpiente: Representa a la vez, la sabiduría y las energías telúricas.

La noche de San Juan: Referencia al solsticio de verano, el día más largo del año, a partir del cual comienza a ganar la oscuridad. Muchos mitos y leyendas están asociados a este día, algunos de los cuales seguramente el lector conocerá. En la antigua Grecia a los solsticios se les llamaban “puertas” momentos en los que se abren las puertas ínter dimensionales. Al solsticio de verano se le llamaba la puerta de los hombres y la de los dioses al de invierno. Momento propicio para “quemar” lo viejo y renovar las “peticiones”

La piedra de la Luna: Representa a la materia. La materia en las antiguas tradiciones, es  imagen o reflejo del espíritu, del que participa pero como grosera copia. De ahí, la referencia a la luna, la cual refleja la luz del sol. De ahí también ambas puertas, la una como reflejo de la otra. “Somos hechos a imagen y semejanza de Dios”

El cáliz de oro: El cáliz en esquema, representa la conciliación de los opuestos, masculino y femenino. Veamos por qué: Los símbolos más antiguos que se conocen para representar lo masculino y lo femenino son dos ángulos. Un ángulo hacia arriba, representa lo masculino   (espada, lanza etc. Alude a la cualidad de lo masculino que es la acción. Un ángulo hacia abajo, representa lo femenino  (cuenco, recipiente. Cualidades de lo femenino: Pasividad y receptividad. “Ojo” no estamos hablando de hombre y mujer, sino de polaridad masculina y femenina y cada ser humano tenemos ambas, independientemente de que seamos hombres o mujeres.

Según lo expuesto, la conciliación de los opuestos se representa uniendo ambos símbolos y en el orden correcto. Lo femenino “encima” y lo masculino “debajo”componiendo así el esquema de la copa o cáliz.

El oro hace referencia a la transformación alquímica, de lo más pesado (plomo), a lo más sutil (oro).

El agua fecundante: O agua viva, tal como se expresan  los evangelios. Ya hemos dicho que el agua representa la vida. El ciclo del agua, es toda una alegoría del camino espiritual.

En resumen, la leyenda nos habla del viaje de entrada al interior de nosotros mismos, a través de nuestro lado femenino (corazón) y nos ofrece una serie de pistas sobre las que reflexionar. Dicha reflexión, no es posible en el presente artículo por evidente falta de espacio, pero confiamos en que el lector interesado, sabrá encontrar sus respuestas a partir de los datos ofrecidos.

En ambas puertas, está tallada una imagen que reúne tres de los elementos de la leyenda, imagen que reproducimos aquí como mujer, serpiente y cáliz.

En próximos números, nos adentraremos en la interpretación de las figuritas de ambos pórticos y podremos comprobar como se va haciendo luz donde hubo oscuridad.

Carlos Galindo

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EL MISTERIO DEL BELÉN

 Publicado en Enero 2008

En el número anterior de esta sección dedicada a los símbolos, prometíamos adentrarnos en el simbolismo de las figuritas de los pórticos de Eunate y Olcoz y así lo haremos; pero debido a las fechas que se acercan, hemos decidido hacer un inciso y centrar nuestra atención en los símbolos más relevantes que manejamos en ellas y por cuyo significado profundo, rara vez nos preguntamos.

En la proximidad de las navidades de mi niñez, en mi casa se colocaba sobre la mesa del comedor lo que mi madre llamaba el misterio y que estaba formado por las figuritas en escayola policromada de la Virgen, San José, el Niño, la mula y el buey. Con los años, el misterio pasó a colocarse en uno de los huecos de un mueble y se le fueron añadiendo nuevos elementos, como corcho para confeccionar un portal, musgo, pastores, ovejas y carneros, un Ángel, una estrella y las últimas figuras que adquirimos fueron las de los tres reyes magos en sus camellos. Por fin estaba el Belén completo. Fue así como en mi mente se grabaron dos conceptos; por un lado el misterio que era la pieza central y origen de algo mayor y por otro el Belén, que era ese algo más grande que podía seguir creciendo y creciendo.

Muchas veces me pregunté el porqué se le llamaba misterio a aquél grupo de cinco figuritas, si era obvio que representaban el nacimiento del niño Jesús. ¿Dónde estaba lo misterioso del asunto?

Hoy que ya no soy tan niño, el verdadero misterio para mí, está en cómo consiguieron llegar estos símbolos hasta nuestros días con la de vicisitudes por las que han pasado.

La tradición cristiana oficial, dice basarse en los cuatro evangelios sinópticos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Solo en dos de ellos, Mateo y Juan, se hace referencia a los momentos del nacimiento de Jesús. En el de Mateo, se hace mención a unos magos venidos de oriente siguiendo una estrella, pero no dice ni si eran tres o cuantos, ni cuales eran sus nombres y en el de Lucas, se menciona el pesebre y los pastores, pero nada de magos ni de reyes y en ninguno de ellos aparecen referidos ninguna mula, ni ningún buey.

Algunos, dicen que la mula y el buey, salen de los evangelios apócrifos desestimados por la Iglesia como falsos, incluso he llegado a leer a algún columnista, que dice que se toman del protoevangelio de Santiago. Desde luego, en la versión que obra en mi poder de dicho protoevangelio, no hay ni mula ni buey. El término “apócrifo”, significa oculto y esto ya empieza a tener sentido con el “misterio”

Dada la falta de respuestas y la oscuridad en la rama oficialista, obraremos como lo hicimos con la leyenda de Eunate – Olcoz y analizaremos uno por uno, los distintos elementos que intervienen en el “misterio y en el Belén; todo ello, sin pretender herir ningún tipo de sensibilidad, respetando las creencias de cada cual y que cada lector, saque sus propias conclusiones.

En toda tradición mistérica, existen dos tipos de lenguaje: El exotérico (exterior, el de las formas) que es el que se daba al pueblo y el esotérico (interior, del espíritu) que es el que se comunicaba a los iniciados. El propio evangelio, se hace eco de este hecho ¿Por qué les hablas por parábolas?  El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado” (Mat. 13-10)

Aquí llamaremos a las cosas por su nombre, en la convicción de que ha llegado el momento de que la información llegue a todos los rincones.

Comenzaremos pues con la fecha del 25 de Diciembre. Infinidad de culturas, han celebrado este día, como el del solsticio de invierno, instante en que el día se alarga, representa por lo tanto, el momento en que la luz empieza a ganar la batalla ante la oscuridad. Cada cultura, veneraba en este día el nacimiento de su dios solar correspondiente, en muchos casos representado por un niño nacido de una Virgen. Son tantos, que nos conformaremos con señalar alguno de ellos. En la Roma de Constantino, ese dios era “El sol invictus” La tradición mistérica del sol invictus, surge de otra anterior procedente de Persia cuyo dios sol es Mitra, la cual a su vez deriva o es paralela de otra hindú, cuyo dios sol (fuego) es Agni. Teniendo en cuenta que el significado más profundo de la oscuridad o de las tinieblas, no es otro que el de la ignorancia del ser humano de ser quién es y que por lo tanto el de la luz o iluminación es el del despertar de su conciencia como hijo de la divinidad y la divinidad misma en el mundo de los límites, podemos resumir que todas estas tradiciones lo que celebraban era el despertar de la conciencia, conciencia que no despierta de golpe, sino paso a paso, digamos año a año y si hablamos del colectivo humano, era a era.

La Virgen madre: El termino Virgen aplicado a la mujer, es interpretado hoy en día como la que aún no ha tenido relaciones sexuales y mantiene su himen intacto; pero no siempre ha sido así. La raíz “Vir” viene del latín Vis – Viris, cuyo significado es fuerza, de dicha raíz, surgen palabras como virilidad o virtud, alusivas ambas a la fuerza, solo que de distinta índole. La raíz “Gen” indica generación y de ella devienen palabras como género, genital, génesis etc. Por lo tanto el concepto Virgen, etimológicamente significa Fuerza Generadora, nada que ver con el himen. El término era generalmente aplicado a las diosas que representaban a la Madre naturaleza y era alusivo a su fecundidad, fertilidad etc. 

El Carpintero: El nombre del padre terrestre del dios Agni, es Twashtri y significa literalmente Carpintero. Simboliza al maestro constructor y hace referencia al trabajo de desbastar y pulir que ha de hacer el espíritu en su evolución, o sea, purificarse.

La Mula: El mulo, es híbrido de caballo y asno. Tanto el caballo como el asno, representan el vehículo de transporte y haciendo analogía, el vehículo para la elevación del espíritu, es el cuerpo y por extensión el camino. La diferencia entre ambos, es que el caballo es el vehículo de Apolo (de nuevo el sol) o del guerrero y al asno se le denomina como la cabalgadura del rey David, representa al iniciado en los misterios debido a sus características: Tiene grandes ojos y grandes orejas “El que tenga ojos para ver que vea y el que tenga oídos que oiga”. Es terco con los extraños (no se deja influenciar) y es dócil con el amo (el padre). Ahora juntamos todas estas características y nos sale mulo, pero como lo que guía es el lado femenino, (intuición) como ya comentamos en el número anterior, el resultado final es Mula 

El Buey: Es un toro castrado, manso, como todavía le llamamos por estas tierras, por lo tanto ha perdido su fiereza y agresividad, su función es engordar para morir y mientras tanto servir de guía o pastor para otros toros. (Te invito a reflexionar sobre  su analogía espiritual).

Cinco elementos: El número 5, representa al hombre consciente que ha encontrado el 5º elemento, la piedra filosofal o síntesis de toda filosofía. Se representa geométricamente con la estrella de cinco puntas o Pentálfa 

El pesebre: Pesebre significa cercado o lugar cerrado. Por lo tanto, representa el mundo material o de los límites donde el espíritu ha de renacer.

La Estrella y el Ángel: Son dos caras de la misma moneda, la estrella proporciona la luz en el mundo visible, mientras que el Ángel proporciona la luz desde el mundo invisible. Contemplando el movimiento de las estrellas, se establecen los ciclos y el hombre siempre quiso descubrir su destino en ellas (Astrología). Ya comentamos en el número anterior al hablar de las hadas, que eran las guardianas del destino de la humanidad y que esa misión es adjudicada a los Ángeles en la cultura judeo-cristiana. Los egipcios, conocían el cambio de era, por una determinada posición de la estrella Sirio; este hecho también forma parte de las tradiciones hindúes y mesopotámicas. El espíritu de cada era, era simbolizado por el nacimiento de un nuevo Avatar (la reencarnación de Dios en la tierra), de este modo podemos encontrar representaciones de Mitra dominando a un toro (era de Tauro), a Agni montando un carnero (era de Aries) y al Cristo se le representa con un pez (era piscis).

Los Magos: Además de lo ya dicho con respecto a seguir el movimiento de las estrellas y reconocer el momento del nacimiento de una nueva era, la tradición ha dotado de características interesantes a cada uno de ellos.

Baltasar: Su nombre significa “Protegido de Baal”, es negro y por ello representa la fase alquímica de la nigredo o fase de oscuridad, en la que el hombre ignora su propia divinidad; por ello su presente es de “mirra como hombre”

Melchor: Significa “Señor de la luz”, por eso es blanco (barba blanca) y representa la fase alquímica de la albedo o iluminación. El hombre consciente de su divinidad, por ello su presente es “incienso como dios”

Gaspar: Significa “Dueño del tesoro” y representa a la tercera fase “rubedo” o roja (barba roja) y es la fase de realización del espíritu en la tierra, por ello su presente es “oro como rey 

Hasta aquí los datos, la reflexión queda para el lector.

Por algo la sabiduría popular dice “Año nuevo, vida nueva”

Feliz nacimiento.

Carlos Galindo

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EL Ajedrez

 Publicado en Abril 2008

Todos hemos visto en fachadas y cornisas de las iglesias románicas del camino de Santiago en nuestra tierra, un dibujo que se denomina como ajedrezado Jaqués. También podemos contemplar entre las marcas de cantero en la Ermita de Eunate, una figura varias veces repetida que representa la torre del juego del ajedrez. 

Hoy pretendemos exponer aquí algunas razones por las cuales el juego del ajedrez, es representado dentro de contextos de simbolismo espiritual.

El ajedrez fue introducido en España por los Árabes, aunque su verdadero origen es incierto.

El tablero del ajedrez es un cuadrado y dicha figura geométrica, representa en el mundo del símbolo al número 4. Los cuatro elementos, en definitiva la vida en la materia.

Dicho tablero, está dividido en 64 cuadros (8x8). El 8 representa el octavo escalón de la escala ascendente y descendente del sueño de Jacob (evolución – involución). En dicha escala, el primer peldaño corresponde al reino material, el segundo al vegetal, el tercero al animal, el cuarto al humano, el quinto en nuestra cultura correspondería al Angélico, el sexto al Arcangélico, el séptimo al Cristico y el octavo al Dios Padre.

Por otro lado, utilizando con el número 64 la suma teosófica 6+4 = 10. El número 10 representa la dualidad masculino – femenino.

Tanto las figuras como los cuadros blancos y negros, simbolizan la dualidad. Luz – Tinieblas, Espíritu – Materia, dualidad en la que los seres humanos nos hallamos inmersos y que hemos de conciliar, por eso la partida representa la lucha interior entre Espíritu y materia y como el objetivo es la conciliación de ambos, la partida perfecta termina en tablas (empate).

Las figuras del ajedrez, representan la escala social en la Edad Media: Monarquía, Clero (alfil), nobleza (caballo), Oficios (torre) y plebe (peones); pero el simbolismo que oculta es otro.

La Dama y el Rey, representan la dualidad en el ser humano. El femenino (intuición, sabiduría, sentimientos etc.) o sea, lo que llamamos el corazón. Corresponde al lado izquierdo del cuerpo y al hemisferio derecho cerebral. 

El masculino, representado por el Rey, (acción, razón, intelecto, conocimiento). Corresponde al lado derecho del cuerpo y al hemisferio cerebral izquierdo.

El cruce entre hemisferios cerebrales y los lados del cuerpo, también tienen su representación en el ajedrez puesto que jugando con blancas, la Dama queda a la izquierda del Rey, mientras que se sitúa a la derecha jugando con negras.

La dueña del tablero es la Dama y es la que tiene mayor capacidad de movimiento, pues mueve tanto en horizontal, vertical o diagonal, tantas casillas como desee siempre que no existan obstáculos. De este modo queda patente también en el ajedrez, la prioridad del lado femenino sobre el masculino. 

El Rey mueve como la Dama, solo que de una en una casilla. (La razón es más lenta que la intuición; el conocimiento es más lento que la sabiduría etc.) Sin embargo, la partida termina dando jaque mate al Rey. (Si la acción o movimiento muere, muere la vida. Si la razón desaparece, muere el ego).

Torre – Caballo –Alfil: Son la trinidad humana. 

La torre (defensa – casa), representa al cuerpo material.

El Espíritu es representado por el Alfil.

El caballo (caballero andante, el buscador, el iniciado), representa a la conciencia 

Es la conciencia quien concilia el Espíritu con la materia. Es la conciencia quien descubre ser un Espíritu encarnado en un cuerpo material 

Los movimientos de estas tres piezas se complementan. Mientras que la torre mueve en horizontal y vertical, (espacio – tiempo), el Alfil lo hace en diagonal y el caballo (conciencia) concilia ambos movimientos haciendo una “L” o lo que es lo mismo una casilla de frente y otra diagonal en el mismo movimiento, teniendo además la capacidad de saltar los obstáculos (piezas) 

En último lugar quedan los peones, los cuales representan las pasiones que mueven y hacen avanzar al ser humano en su búsqueda. Su movimiento es de frente, pero capturan pieza en diagonal. Como ya hemos dicho, el movimiento frontal corresponde a la torre, así que traduciendo al peón, hablaríamos del avance material, sin embargo, las conquistas de pieza se hacen con el movimiento de Alfil (espíritu), luego nos dice que las auténticas conquistas son las espirituales. Como dice el evangelio “No os preocupéis de acaparar tesoros terrenales, sino tesoros para el cielo”  Cuando uno de los peones llega a la casilla nº 8 se dice que corona, lo que en términos espirituales sería “trasciende” y puede ser sustituido por cualquier otra pieza, generalmente una Dama 

Espero cuando menos haberte entretenido, amigo lector. Mi deseo es además que este pequeño artículo te sirva de reflexión y consiga generarte la suficiente curiosidad para animarte a buscar en tu interior.

Carlos Galindo

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ALÍ BABÁ Y LAS 40 RAZONES

 

En el mundo del símbolo, el término ladrón suele a representar a la razón, tanto en escritos sagrados como en los cuentos y leyendas que se concibieron como vehículo de transmisión y orientación hacia el camino interior.

¿Por qué la razón es un ladrón?

En el camino evolutivo, cada paso hacia adelante es obviamente un paso hacia lo desconocido y la razón solo puede procesar datos y experiencias conocidas; es por este motivo, por el que la razón nunca será una buena guía en el camino, sino que su función es la de reunir, procesar y analizar las experiencias ya vividas. En el camino de ascenso, el corazón es el guía y la razón ha de ponerse al servicio del corazón.

En el mundo en que vivimos, la razón “ha usurpado o robado” la primogenitura del corazón y así nos va. Pero del mismo modo que es la razón la que nos ha metido en el lío involutivo del desamor, es ella misma, una vez despertada la conciencia, la que comprende que su lugar está detrás del corazón y no delante.

Esto es precisamente lo que simboliza el relato evangélico de los dos “Ladrones”. El “mal ladrón” (al cual la tradición bautizó con el nombre de “Gestas” que significa  “Hechos”) dice: “Si eres el Cristo sálvate a ti mismo y a nosotros”. O sea, demanda hechos, pruebas, que es lo que hace la razón en su ignorancia. Sin embargo, una vez ha despertado la conciencia, la razón reconoce que es responsable de todo cuanto le acontece en la vida, se vuelve hacia el espíritu y busca la salida de la prisión en la que se halla. Así tenemos al “buen ladrón” a quien se bautizó como “Dimas” que significa “El que busca a Dios” y que dice: “Nosotros, en verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos”. Y continúa “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.  (Reino del Corazón de Jesús). A lo que el Cristo le responde “Esta noche estarás conmigo en el paraíso”. Corazón y razón en equilibrio y en orden.

La misma idea es sintetizada en el conocido símbolo del Corazón de Jesús. Un corazón coronado de espinas y sangrando por las heridas que estas le inflingen. (Las espinas de la cabeza hieren al corazón).

Expuesto lo que antecede, pasemos al simbolismo del cuento de Alí Babá y los 40 ladrones.

Para empezar, el nombre Alí Babá podría traducirse como “El hijo de Dios Padre”. Alí tiene un hermano de nombre Kasím que significa “divididos”. De nuevo tenemos los dos estados de la razón, la razón apegada a la materia y la que busca arriba.

Alí descubre a 40 ladrones que utilizando unas palabras mágicas “Ábrete Sésamo”, consiguen que una gran roca se abra, dejando paso al interior de una cueva llena de tesoros robados, destacando el oro y el rubí.

El número 40, es el valor numérico de la letra hebrea número 13 MEM, cuyo simbolismo es la muerte renovadora, como fin de lo viejo y nacimiento de lo nuevo. De ahí los 40 días de ayuno en el desierto o los 40 años hacia la tierra prometida.

Aunque el cuento sea de origen Árabe y hoy su alfabeto conste de 28 letras, se dice que antiguamente, tenía 22 al igual que el hebreo. En cualquier caso, no se puede negar que el Islamismo, el Judaísmo y el Cristianismo, son tres ramas de un mismo tronco.

Las palabras mágicas Ábrete Sésamo. Es la fuerza del deseo expresado por la palabra, la que abre todas las puertas “Y el verbo se hace carne” Lo que la palabra expresa, acaba por convertirse en realidad. En el caso que nos ocupa, la orden dada, es que se abra la semilla de sésamo. El sésamo es una planta de la que se extrae aceite y el aceite es el combustible para encender las lámparas, por lo tanto nos habla de abrir la semilla del fuego del espíritu que está en nuestro interior (cueva), donde se esconden los más fabulosos tesoros que nos han sido “ocultados, robados”. El oro representa el logro espiritual o alquimia y el rubí el poder terrenal, o sea “Así en la tierra como en el cielo”.

Con engaño, Kasim el hermano de Alí descubre el secreto y quiere hacerse con el tesoro. Consigue entrar en la cueva pero ante el brillo del oro, olvida las palabras mágicas para salir. Es descubierto por los ladrones y le cortan la cabeza.

Aquí, la razón apegada a la materia, olvida el camino de retorno, olvida cual es la semilla que se ha de abrir y es por ello, por lo que simbólicamente hay que “cortar la cabeza” o sea, olvidar todos los patrones aprendidos y morir a lo viejo, para renacer a lo nuevo desde el corazón.

Alí, recoge parte del tesoro, encuentra a su hermano muerto dentro de la cueva y se lo lleva para darle sepultura.

Los ladrones descubren que alguien más conoce el secreto y disfrazado el jefe de mercaderes de aceite y escondidos los demás dentro de vasijas de barro, tratan de engañar a Alí Babá, pero son descubiertos y abrasados con aceite hirviendo.

Los ladrones disfrazados de vendedores de aceite, representan a las religiones establecidas que “venden” espiritualidad de forma engañosa, pues solo pretenden dominar al pueblo y le esconden o roban los verdaderos “tesoros”. Como dice el evangelio refiriéndose a los Fariseos “Ni vosotros entráis en el reino de los cielos, ni permitís que los demás entren” 

Una vez más amigo lector, si hemos conseguido entretenerte y hacerte pensar, nos damos por satisfechos.

Carlos Galindo

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SAN JORGE Y EL DRAGÓN

 

En síntesis, la leyenda de San Jorge y el dragón dice así:

En el pueblo de Silca en la provincia de Libia, había un gran lago tan inmenso que parecía un mar. En él se ocultaba un dragón cuyo hedor era tan pestífero, que todo lo infestaba y solo con él mataba a cuantos se le acercaran.

Los habitantes de la villa, arrojaban al lago cada día dos ovejas para que el dragón comiese y los dejara tranquilos. Un día las ovejas comenzaron a escasear y los moradores de la villa decidieron arrojar al lago cada día, una sola oveja y un individuo elegido por riguroso sorteo. Llegó un momento en el que casi todos los habitantes habían sido devorados por el dragón y cuando ya quedaban muy pocos, el sorteo recayó sobre la única hija del Rey.

El Rey afligido, propuso entregar todo su oro y su plata e incluso la mitad de su reino, a cambio de la vida de su hija; a lo que el pueblo indignado se opuso.

El Rey se lamentó de que ya no podría ver a su hija casada como era su deseo y pidió al pueblo que se aplazara el sacrificio durante ocho días para poder llorar su desgracia.

Cuando la doncella, resignada ya a su suerte, iba caminando al encuentro del dragón, se encontró con san Jorge, al cual expuso su caso.

Hija no tengas miedo! En nombre de Cristo yo te ayudaré (respondió san Jorge).

Durante el diálogo, el dragón sacó la cabeza de debajo de las aguas y se acercó hacia ellos. San Jorge encomendándose a Dios, montó en su caballo e hirió con su lanza a la bestia. Después dijo a la doncella que sin temor, se quitara el cinturón y cogiera por el cuello a la bestia.

Obedeció la doncella y cogiendo el extremo del cinturón, caminó hacia la ciudad comprobando que el dragón la seguía como si fuera un perrillo faldero.

Los ciudadanos se asustaron terriblemente, al ver cómo se acercaba la princesa a las murallas de la ciudad, llevando cogido del cuello al dragón y huían despavoridos.

San Jorge les instó a no temer y les prometió que cuando todos se bautizaran, él mismo mataría al dragón con su espada.

Cuando todos los habitantes fueron bautizados, san Jorge dio muerte al dragón.

El Rey ofreció una fortuna en oro a san Jorge, pero este declinó el ofrecimiento y propuso que fuera repartida entre los pobres.

El pueblo levantó una iglesia dedicada a Santa María y a San Jorge, al pié de cuyo altar brotó una fuente de agua milagrosa que sanaba a cuantos bebían de ella.

Hasta aquí la leyenda. Vayamos con su interpretación. Para facilitar su comprensión, he subrayado las palabras clave del relato.

Ya hemos comentado en artículos anteriores, que somos una dualidad; un espíritu encarnado en la materia (en un cuerpo animal). Esta dualidad que tenemos en constante lucha ha de ser conciliada, puesto que el espíritu para evolucionar necesita del cuerpo. Esto es lo que supone tener paz interior, dejar de luchar y comprender la necesidad de ambas partes de la dualidad. Para que la lucha cese, es necesario tener la conciencia de que es la materia quien sirve al espíritu y no al revés. Esto es la síntesis de lo que nos muestra la leyenda que acabamos de relatar. Analicémosla paso a paso.

El dragón representa a nuestro cuerpo animal, (la bestia, la sombra) a todos los instintos y temores que de él provienen y a todo lo que por ignorancia rechazamos y reprimimos.

El lago donde habita, representa el agua estancada. Así como el mar simboliza las aguas superiores, o sea las probabilidades de vida aún sin manifestar, el río simboliza el camino de la vida manifestado que va fluyendo y el lago es el que no fluye, o sea se estanca.

Nuestra ignorancia de lo que realmente somos, hace que estemos aferrados a la materia y sumidos en un constante temor a la escasez y a la muerte. Para protegernos de esos temores, creamos todo tipo de instituciones, leyes y actitudes defensivas y con ello forjamos nuestra muralla que aparentemente nos protege, pero que en realidad nos mantiene presos. Pagamos cada vez un precio mayor para mantener nuestra seguridad (primero ovejas (bobas) y luego individualidad). Terminamos por ofrecer nuestra alma que es representada en el relato por la “Única hija del Rey”.

El Rey simboliza al espíritu encarnado en la materia, todavía inconsciente. La boda que el Rey esperaba, es el matrimonio entre cuerpo y alma.

San Jorge simboliza la consciencia que despierta tras haber luchado contra sus instintos, reconoce a su “Cristo” interior y  comprende que a los temores hay que mirarlos de frente y cogerlos por el cuello, puesto que son solo fantasías de nuestra cabeza. Es entonces cuando el alma se hace dueña de la situación y esos instintos y temores se convierten en “perrillos falderos”

El bautismo simboliza como sabemos, el hecho de limpiarse de los efectos de la lucha entre el bien y el mal o sea la lucha de opuestos a la que nos referimos (espíritu – materia), por lo tanto representa la conciliación entre ambos, con lo que “culpa y temores” mueren por la “espada” (la espada simboliza el poder personal).

Por fin, una vez en paz,  reconocemos al cuerpo como “templo” del espíritu, gobernado por el corazón (parte femenina – Santa María) y la conciencia (san Jorge) y decidimos fluir con la vida (fuente sanadora)

Una vez más, esperamos haberte inducido a la reflexión o cuando menos haberte entretenido.

Carlos Galindo

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