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LA NUEVA CONCIENCIA

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LAS CLAVES DE LA NUEVA CONCIENCIA

Hablamos de cambio, nueva conciencia, nueva era. Hablamos de la  masa crítica necesaria para que el cambio se produzca. Buscamos en talleres, cursos y conferencias espirituales, en la lectura de la montaña de libros de autores actuales de nueva era; en los libros antiguos, en las distintas tradiciones y filosofías, en contactos extraterrestres. Estudiamos a los grandes maestros orientales y occidentales con el afán de encontrar las guías de una nueva forma de ver y pensar, de nuevos paradigmas que nos ayuden a transformar este mundo en un mundo de amor.

Todo ello ayuda, todo indica que nuestro corazón nos empuja a despertar, pero la mente necesita entender para permitirle gobernar al corazón y es por eso por lo que la mente sigue buscando hasta estar segura, pues la mente está acostumbrada a razonar desde el temor y no es fácil convencerla de que deje de temer. El temor es producto de la ignorancia y la ignorancia es hija de la desinformación; aunque también el exceso de información genera confusión debido a la imposibilidad de asimilar y contrastar el gran volumen de datos que en estos tiempos nos bombardea. Es por todo ello, por lo que estimo necesario hacer un trabajo de síntesis, separar el grano de la paja y quedarme con los auténticos pilares de lo que llamamos nueva conciencia. Es un trabajo que hago en mi propio provecho y que de paso me permito compartir contigo.

Las claves fundamentales o pilares de la nueva conciencia son a mi entender las siguientes:

La auténtica síntesis y la madre de todas las claves continúa siendo: "El Amor incondicional"  Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Todas las demás se deducen de esta y unas de otras en coherencia.

Hasta aquí no he dicho nada que no hayas oído ya infinidad de veces y supongo que tampoco a partir de aquí voy a decir nada nuevo, probablemente lo único nuevo sea la manera de interpretar y la forma de exponer ya que serán las mías.

Conciliación de los opuestos: El mito Bíblico nos habla de la expulsión del "Paraíso" por haber comido de la fruta del árbol del bien y del mal. Esto significa la pérdida de contacto con nuestra divinidad al entrar en un mundo en que los opuestos están enfrentados. Por lo tanto la tarea es reconciliarlos y convertir el "árbol del bien y del mal" en "el árbol de la vida" para recuperar nuestra divinidad y retornar al "Paraíso" Tal como dice el citado mito del Génesis.

Todo es dual, todo tiene su opuesto y se concilia cuando se encuentra la tercera pata que valida la necesidad de ambos, convirtiendo la dualidad en trinidad (positivo y negativo son conciliados en el neutro)

La primera dualidad a conciliar es Espíritu y Materia. La vieja conciencia, vive por un lado el materialismo, las cuitas del día a día, las soluciones prácticas a los retos de la vida etc. y por el otro la espiritualidad, habitualmente a través de  religiones que con que cumplas sus ritos y no discutas sus dogmas, ya eres espiritual aunque solo sea de fin de semana.

Por un lado la ciencia y por el otro la religión en actitudes habitualmente irreconciliables. La ciencia cartesiana con su radical método científico (o se puede reproducir en un laboratorio o "no existe") y la religión basada en una fe ciega a lo que las jerarquías religiosas dictaminan, con lo cual tenemos dioses vengativos a los que hay que temer, infiernos eternos y cosas por el estilo.

Ni la ciencia puede explicarlo todo a día de hoy, ni las religiones con sus instituciones jerárquicas, sus dogmas y sus ritos contribuyen al acercamiento del hombre a su divinidad. La ciencia postula la teoría de un ser humano evolucionado desde los simios (Teoría evolucionista de Darwin) y las religiones en general, defienden la idea de un ser humano dotado de un alma trascendente y creado directamente por un Dios externo a él "Allá en los Cielos", que le juzgará tras la vida. (Teoría creacionista).

Existe una tercera pata que concilia ambas y es la "Filosofía Perenne" o "Antigua tradición". Piedra filosofal de la que surgen las distintas filosofías y religiones. Filosofía significa amigo de la sabiduría y la auténtica sabiduría nunca negó el conocimiento, de hecho los antiguos filósofos siempre fueron a la vez científicos.

La antigua tradición se refiere al creador como el "Todo" que se reconoce a sí mismo a través y desde su obra, siendo a la vez el creador (Padre-Madre), lo creado (Hijo) y el propósito de reconocerse o razón de ser (Espíritu), de donde sale aquello de tres personas distintas y un solo Dios verdadero (aunque interpretado de otro modo).

Digamos para entendernos que una parte del "Todo" involuciona bajando de vibración hasta convertirse en materia y que esta, comienza un proceso de evolución dando origen a todas las especies, las cuales participan del mismo espíritu o programa. Las especies evolucionan hasta dar lugar a una lo suficientemente inteligente, como para poder albergar un Espíritu individualizado (Ser-Humano) capaz de despertar la conciencia de su divinidad en un cuerpo material, consciente por tanto de su doble naturaleza [SER ( lo único que es o sea el "Todo")] y [HUMANO  (de Humus que significa Tierra)]. Esta es la razón por la que la antigua filosofía dice que el hombre está llamado a ser "Puente entre el Cielo y la Tierra" (de donde sale la idea de Sumo Pontífice o máximo hacedor de puentes). (Lo expuesto anteriormente, es lo que simboliza el mito de la escala de Jacob con ángeles (espíritus) que descienden y ascienden por una escalera y Dios en medio de ella).

Ser puente, significa precisamente unir los opuestos, las dos orillas, Cielo-Tierra, Espíritu-Materia, por tanto, la conciencia humana no será el centro de la creación hasta que no haya logrado conciliar los opuestos y se haya realizado por tanto como (SER-HUMANO) completo.

Espíritu y materia, se concilian sabiendo que el Espíritu necesita de la materia para auto reconocerse y que la materia es en sí misma espíritu densificado o de baja vibración. Ambos son uno y lo mismo, solo que en distinto grado de vibración (algo que la mecánica quántica comienza a demostrar). El Espíritu necesita de la materia para progresar en su conciencia de SER. Ambos son necesarios pero quien guía es el Espíritu y la materia es la herramienta.

Haciendo una alegoría, podemos decir que el cuerpo es el vehículo y el espíritu el conductor. Es importante cuidar el cuerpo, como es importante cuidar el coche, pero lo que de verdad importa es el conductor, o sea el espíritu que es "La razón de ser", el programa individualizado para reconocerse y realizarse como divinidad. De ahí la frase evangélica "De qué sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma" Efectivamente, de qué sirve un lujoso deportivo si matamos al piloto.

El proceso de despertar la conciencia y de realizar la divinidad después, es lo que la antigua tradición llama el "camino" y este camino se realiza encarnando el espíritu en la materia tantas veces como sea necesario hasta conseguir la realización en el plano humano, continuando el progreso eternamente en otros planos de evolución.

En las primeras etapas evolutivas del hombre, lo que rige es el lado animal (la Bestia), es el instinto de supervivencia animal lo que empuja al hombre a evolucionar, son las necesidades por cubrir y es el temor a la muerte (madre de todos los demás temores) lo que le impulsa a agudizar su recién estrenada inteligencia. Es el coche con piloto automático.

Llegado el momento, la conciencia divina despierta en el hombre y comprende su verdadero papel en la creación, se sabe uno con el Todo y comienza a ver las manifestaciones de la divinidad en cuanto le rodea. Sabe que los demás son extensiones y reflejos de sí mismo y comienza a desarrollar capacidades desconocidas hasta entonces, que le permiten percibir al resto de los seres humanos como células de un mismo cuerpo (miembros del cuerpo de Cristo, como lo llama la tradición cristiana). Es consciente de que todo lo aprendido desde su instinto animal altamente inteligente, no le sirve ya para progresar. Deja de temer a la muerte al saberse eterno. ("No temáis a quien puede matar el cuerpo pero no puede matar el alma"). Reconoce que el Temor a la muerte que le sirvió para llegar hasta aquí, ahora se convierte en un impedimento para crecer en el reconocimiento de su divinidad y que el desarrollo de su inteligencia desde el instinto de supervivencia animal, le ha convertido en un depredador de enormes proporciones que amenaza con destruirse a sí mismo y a su entorno si no equilibra su conciencia con su conocimiento tecnológico.

Al ser humano que despierta, no le sirven ya ninguna de las guías de la vieja forma de ver, ni sus instituciones, ni costumbres, ni sistemas, pues todos están basados en el temor. No tiene más guía que su corazón, pues la razón es un procesador de datos y el camino que comienza es absolutamente desconocido, por lo tanto la razón no posee esos datos. Lo único que tiene es su conciencia recién despierta de saberse Dios mismo en acción y no le queda más remedio que tener Fe en sí mismo y en el Espíritu o programa que es y el único apoyo con el que cuenta, son los símbolos que a través de los relatos sagrados, cuentos, leyendas, pinturas, esculturas etc., otros hombres que despertaron antes que él dejaron a sabiendas que cuando le llegara el momento de despertar, sería capaz de comprenderlos.

Llegado a este punto, el ser humano sabe que ha de desaprender todo lo aprendido que le mantiene a aferrado a lo material y le impide progresar, pero también sabe que no puede rechazarlo, que no es cuestión de represión, pues ha comprobado que todo aquello que rechaza o reprime, que todo aquello que teme es precisamente lo que atrae pues lo energetiza con su pensamiento, con su atención. Como dice la antigua tradición "Todo a lo que resistes, persiste". Se trata pues, de dirigir la atención en una visión desde el amor en lugar de hacerlo desde el temor y desde ahí generar nuevos patrones que sustituyan a los viejos. Se trata pues, de conciliar mente con corazón y el único modo de hacerlo, es sabiendo que es en el sentimiento donde encontramos a la divinidad y que por lo tanto, la mente ha de ponerse al servicio del corazón y no a la inversa.

Haciendo una alegoría, podríamos decir que la razón es el portero del castillo y es por tanto quien tiene las llaves para abrir y cerrar las puertas, pero que el rey del castillo es el corazón y es quien de verdad sabe cómo gobernar en paz. Para que el portero se deje de temores de invasión y aprenda a obedecer las ordenes del rey comprendiendo que es lo mejor para todos, habrá de aprender a manejarse con las siguientes claves:

Auto responsabilidad y Aceptación

El despierto, ha luchado primero contra el mundo y ha sido derrotado repetidas veces, hasta que ha comprendido que no puede derrotarlo, que el mundo está ahí para ayudarle a despertar desde la posición contraria al amor. Nadie nos enseñó nunca tanto sobre el valor de la libertad y sobre los derechos humanos como Franco o Hitler, precisamente mostrándonos la cara opuesta. El humano despierto, comprende que el mundo responde a su propia conciencia y ya no trata de transformar el mundo desde afuera, sino desde dentro. Ya sabe que no ha de cambiar el mundo sino "salirse de él", que cada cambio que produce en su interior se refleja en el exterior. De ahí la idea del "Cristo" (asumir los "pecados" del mundo para salvarlo). Esto es hacerse responsable de que todo cuanto ve y le ocurre, es acorde con su propio estado de conciencia. Sabe por lo tanto, que para poder cambiar, lo primero que ha de hacer es aceptar las cosas como están ocurriendo y deja de luchar contra ellas. Esta es quizás la parte más difícil, puesto que implica dejar de resistir, abandonarse y para ello necesita de la siguiente clave.

Fe - confianza

El Ser humano consciente, sabe que ya no le sirven las guías externas de un mundo que vive totalmente de espaldas al amor y funciona por tanto de modo contrario a lo que su corazón anhela. Sabe por sentido común y por que conoce la historia, que ninguno de los caminos transitados por la humanidad hasta el presente, conducen a donde quiere llegar. Por lo tanto, necesitará adentrarse por caminos desconocidos hasta el momento, contando como única guía con el impulso de su corazón, puesto que la razón es tan solo un procesador de datos y obviamente no puede procesar datos desconocidos. No le queda pues otro remedio que aprender a confiar en sí mismo (habiendo sido educado para lo contrario) y para ello necesita de la FE en su propia divinidad, la FE en que existe un plan y que este se desarrolla a través de sí mismo, la FE en su inmortalidad como Espíritu divino. . La FE en que siempre está protegido.

Compromiso - Servicio

El Ser despierto, sabe que el compromiso es consigo mismo y con su propia divinidad, sabe que ha venido a esta tierra con un único objetivo que es precisamente el de reconocerse y realizarse como ser divino y reconocer en todo cuanto le rodea a la divinidad y su obra. Al reconocerse como divino, reconoce a los demás seres tan divinos como él mismo y sabe por tanto, que ha de colaborar en la liberación de los otros ayudando de este modo a la realización del "Plan", de ahí su vocación y conciencia de servicio. Ya no puede comprometerse en otro tipo de empresa, sabe que "No puede servir a dos amos" Solo se comprometerá con aquello que sabe que puede cumplir y que sea armónico con su visión superior.

Sabe también, que los no despiertos no comprenderán lo que hace porque si comprendieran, ya se habrían liberado o estarían en vías de hacerlo; por eso sabe que será juzgado y criticado por ellos, que incluso pueden desde su ceguera maltratarlo o cuando menos abandonarlo como a un apestado. El ser despierto, en lugar de amilanarse por ello, seguirá aferrándose a su FE y compromiso y será comprensivo con los no despiertos, considerando las afrentas, como oportunidades de crecimiento en el amor. "Perdónalos por que no saben lo que hacen"

Verdad - Coherencia

Quien ha despertado sabe que ha de expresar su verdad y actuar desde su verdad para ser libre, ("Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" ). Conoce el valor de la coherencia que no es otra cosa que decir lo que piensa y hacer lo que dice, puesto que si ha conciliado mente y corazón, su palabra y su acción serán la expresión de lo que su corazón tiene grabado, lo cual es su misión. Sabe que solamente desde su verdad puede realmente reconocerse y también sabe que su verdad se irá ampliando y transformando conforme evolucione a través de sus vivencias. Comprende que cada vez que falte a su verdad, perderá una ocasión de crecimiento, pues los acontecimientos posteriores no responderán a su verdad  sino a su temor y por tanto solo cosechará dudas y más temores.

Lo que crees creas y lo que dices sancionas

El despierto sabe desde que se hizo auto responsable y aceptó, que todo ocurre en función de su conciencia, o sea de su visión o creencia de cómo es la vida; sabe que todas las probabilidades están creadas en algún plano de realidad y que es a través de la renovación de sus propias creencias como conseguirá que la realidad que desea desde el corazón, se manifieste; (esto es algo que la propia física cuántica demuestra, el resultado del experimento depende de la creencia del experimentador), por tanto deja de creer en la realidad que está viviendo, pues sabe que responde a su anterior modo de ver, para algo ha hecho miles de veces revisión de su conciencia y ha comprendido que es así realmente; por eso energetiza con su palabra y acción sus nueva visión hasta verla realizada. Decir lo que se piensa, contribuye además a aumentar la FE en lo que  cree ( de ahí el valor de las afirmaciones) ("Y el verbo se hizo carne").

Sabe también, por la práctica de la meditación, que ni siquiera los pensamientos que le llegan son suyos, que él solo elige entre los pensamientos que el espíritu le brinda los cuales son acordes a su estado de conciencia, tanto en positivo como en negativo, por lo tanto se afana en concentrarse en aquellos pensamientos que le conducen al bienestar y le llevan hacia lo que profundamente desea. Está atento a su línea de pensamiento todo cuanto le es posible y no se deja arrastrar por pensamientos negativos dejándolos pasar. Cuando se sorprende arrastrado por la corriente de pensamientos negativos, utiliza las afirmaciones para volverse a colocar donde quiere estar. Este es el auténtico valor de la oración, la oración ha sido siempre lo que hoy llamamos afirmaciones. El despierto sabe que cuando se repite demasiadas veces algo, termina por perder su efecto y  sentido puesto que se automatiza y se pierde la concentración. Por eso, construye sus propias afirmaciones y no repite las que otros hicieron aunque digan las mismas cosas que él desea o en las que él cree como por ejemplo "El Señor es mi pastor nada me falta..."  Prefiere mantenerse en constante dialogo con su propia divinidad.

Respeto absoluto al libre albedrío

El ser humano consciente reconoce que las cosas aprendidas de memoria no tienen valor alguno en el crecimiento, ni las que realiza bajo presión o por temor. Solo tienen valor las que nacen de adentro, las que son de auténtica conciencia  y que esta se adquiere mediante el ejercicio constante de prueba - error, siendo por tanto el libre albedrío la mejor herramienta que posee para su propio crecimiento. Por esta razón respetará siempre su propio libre albedrío sin permitir intromisiones e inevitablemente respetará y defenderá también el de los demás. ("Ir a aprender lo que significa corazón quiero y no sacrificios")

Dejar de juzgar

Dejar de juzgar es una consecuencia que se desprende de lo anterior. Si te juzgas y por ello no te permites ser, no conocerás el verdadero estado de tu conciencia, por lo tanto no sabrás qué has de cambiar. *El juicio ataca frontalmente al libre albedrío y todo atentado contra la libertad es un acto de desamor. Como en realidad no tenemos dos varas de medir, del mismo modo que juzgamos a los demás, nos juzgamos a nosotros mismos y viceversa. ("No juzguéis y no seréis juzgados, pues con la misma vara que midáis seréis medidos"). No se trata de ninguna amenaza, es sencillamente una consecuencia inevitable. *(entiéndase juicio no como "buen juicio o discernimiento", sino como el juicio que implica veredicto de culpabilidad y consecuente castigo)

Vivir en presente - Fluir con el corazón

El que ha despertado y es consciente, sabe que solo tiene realmente el presente para vivir, como ya hemos apuntado sabe, que la realidad que vive en el momento presente deriva de su conciencia pasada, por lo tanto deja de tener su mente en el pasado y de a ferrarse de ningún modo a él. Sabe que el futuro depende de su nueva conciencia, por tanto dedica toda su atención al presente y combate los pensamientos negativos en el presente, cambia lo que necesita cambiar en el presente y en esto comprende el auténtico valor de la "diligencia" (no dejes para mañana...). La pereza entorpece el crecimiento, pero el consciente sabe que la pereza no es lo que le han enseñado, que no se refiere a que tenga que hacer las cosas que no quiere hacer, el tropiezo de la pereza se refiere a la pérdida de oportunidad de cambiar algo hoy, para que el mañana esté más cerca del  anhelo de su corazón, al que ya tiene como su único guía.

Desapego

El humano consciente, sabe que lo único que es constante en la vida es el permanente cambio, nada perdura, todo tiene su fin y así debe de ser. Sabe que si se aferra a algo sufrirá y además retrasará su progreso, puesto que hay que soltarse de un escalón para acceder al siguiente, hay que vaciar lo anterior para dar cabida a lo nuevo y así sucesivamente. Sabe que cuando se aferra a las cosas, costumbres, creencias o personas (egos), se identifica con ellas y las coloca por encima de sí mismo, posición que le coloca en sentido contrario al de descubrir su chispa divina, (pues la divinidad no puede estar sometida a su propia creación), le lleva a la sumisión en lugar de a la libertad ("Y solo un espíritu libre puede andar el camino")

No se deja llevar por la falsa impresión de ser propietario de algo, pues si sabe que hasta su cuerpo es prestado y que aquí lo dejará, cuanto menos puede considerar suyo nada de lo le rodea. Sin embargo, sabe que toda la creación está hecha con él y para él, para que a través de su vivencia dentro de la misma, adquiera su conciencia de ser y su realización como espíritu. Por tanto, respeta todo y ama a Dios en todas las cosas, pues las reconoce como distintas manifestaciones del mismo ser.

Las Emociones son la puerta de entrada al cambio interior

Quien ha despertado, conoce las claves o llaves anteriores y también sabe cual es la puerta donde ha de utilizarlas y no es otra que la de su mundo emocional.

Toda emoción es un sentimiento que pasado por el filtro de la mente, produce una sensación física agradable o desagradable, en el plexo o en el corazón, que mueve a la risa o al llanto, al abrazo o a la ira etc. Por lo tanto el despierto sabe reconocer cuales son los patrones mentales que ha de cambiar en función de sus emociones. Utiliza las positivas para identificar lo que realmente desea y las negativas para transformar su modo de pensar en el acto. Comprueba que si cuando tiene una emoción negativa, a esta le opone un pensamiento positivo en el que es capaz de creer y que es acorde con su propósito, el dolor inmediatamente desaparece y si repite el ejercicio cada vez que llega la emoción, esta cada vez es más suave y termina por esfumarse cuando el patrón mental que la producía ha sido transformado. Por esta razón utiliza las emociones como puerta de entrada al cambio, en lugar de utilizarlas como arma arrojadiza contra otros o contra sí mismo.

Conclusión

La gran diferencia entre la vieja conciencia y la nueva, estriba fundamentalmente en un pensamiento que da origen a todos los demás. En la vieja se considera al ser humano como algo imperfecto a "enderezar" de ahí la necesidad de establecer tantas leyes y normas de comportamiento. Pero ¿Quién establece esas leyes y normas? ¿Quién y desde donde ejerce el control? Las establecen otros seres humanos, tan "imperfectos" como aquellos a los que pretenden controlar, pero que opinan de sí mismos que lo hacen mejor que los otros y los otros lo permiten. Todas las normas y necesidades de control, parten del miedo de quien las establece hacia los demás. Todas las normas del viejo mundo se basan en el temor y se utilizan como forma de juicio y represión hacia el otro. Todo se basa en conseguir que el otro haga lo que "yo quiero" amenazándole con algún tipo de pérdida, sea esta emocional, material o física, llegando incluso a la pena de muerte, sin tener en cuenta que ese "yo quiero" parte de la propia inseguridad.

Por contra, el pensamiento que da origen a la nueva conciencia, es que el ser humano es algo "Perfecto" a descubrir, puesto que la perfección de la divinidad no puede crear algo menos que perfecto. El ser humano es Dios mismo en acción "El Padre y yo somos uno y lo mismo" Por tanto ya no valen mas leyes ni más autoridades que las leyes cósmicas, las leyes del amor, en definitiva "Las leyes de Dios" ni más autoridad que la suya que se manifiesta en nosotros a través del corazón "Busca a Dios en tu corazón y lo demás te será dado por añadidura". Es por ello que el ser humano se ha de afanar en conocer primero y practicar después, dichas leyes y no de memoria, sino por haberlas adquirido realmente en su conciencia.

Como verás, no he dicho nada nuevo, nada que no haya sido dicho con anterioridad infinitud de veces y escrito en millones de libros como por ejemplo el "Evangelio" a cuyas citas he acudido como apoyo de mis reflexiones. He utilizado frases evangélicas por una sola razón, pues podría haberlas utilizado del budismo, el hinduismo  u otras para decir lo mismo, pero en nuestra cultura el Evangelio está omnipresente aunque errónea e interesadamente malinterpretado. Es hora ya de reclamar el patrimonio que nos pertenece.

He omitido en mi reflexión sobre las claves, algunas virtudes y conceptos como la humildad, trascender el ego, la esperanza o la caridad, por que van implícitas en la reflexión. El despierto reconoce la diferencia entre humildad y falsa modestia, sabe que si se reconoce tan divino como los demás, ni más ni menos y actúa en consecuencia ya es humilde y no esconde ni sus virtudes ni sus defectos, si además reconoce no saber y por ello deja que el corazón lo guíe, sabe que está siendo herramienta de la divinidad, por lo tanto además de humilde trasciende el ego. Tampoco he hablado del valor, puesto que el acto de FE es en sí mismo un acto de valentía. (Con miedo y todo "adelante").

Al comprender que su entorno se transforma en función de su propio cambio, sabe que la transformación necesita de un tiempo para realizarse por eso el saber esperar o esperanza va implícita en su actitud. Tampoco confunde caridad con "dar limosna" sabe que el propio concepto de limosna, lleva emparejado la conciencia de propiedad y de desequilibrio social, como dice el evangelio apócrifo de Tomás "Si dais limosna dañáis a vuestros espíritus" puesto que el despierto sabe que nada es suyo y todo es para compartir. Nada de esto tiene que ver con la caridad puesto que caridad viene del latín "CARO" que significa "Querido", por lo tanto la caridad es la cualidad de querer y como hace las cosas por que "quiere" actúa desde la caridad.

Antes los mendigos pedían por caridad o por amor de Dios de ahí la confusión con la limosna, pero para el despierto que sabe que la voz de su corazón es la voz de Dios, caridad y amor de Dios son la misma cosa.

Hasta aquí mis reflexiones. No vayas a pensar amigo que lees este artículo, que por el hecho de que manifieste tener las cosas tan claras, he llegado a ninguna parte todavía. Soy un ser humano como tú y tengo las mismas debilidades y fortalezas que cualquiera, estoy en ello. Aceptar mis debilidades y mis dificultades para llevar a cabo constantemente cuanto he dicho, forma parte del amor por mí mismo y me ayuda a ser más comprensivo con los demás. La diferencia es que ahora no me engaño, ahora ya sé cual es el camino y al llevar un buen tiempo andándolo, sé que es un "proceso" y más lento a veces de lo que desearía, mucho más sutil de lo que se puede expresar. Qué cierto es aquello de que "El camino hacia el cielo es estrecho y su puerta angosta" Qué fácil es desviarse.

En el camino estamos y ahí nos encontraremos.

Carlos Galindo

info@caminodelsimbolo.com

 

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